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El buen vino está hecho de uvas, no de marketing

Nuestra pequeña historia empieza en el corazón del Valle del Salnes, en lo más profundo de esta milenaria tierra llamada Galicia. A nuestro acogedor valle llegó a principios del siglo XX un grupo de monjes alemanes, llevando con ellos las cepas originarias del Albariño, procedente del Valle del Rin. Y esta tierra generosa las recibió tan bien, que las viñas se adaptaron al microclima del valle del Salnes y a su geografía, creando una variedad de uva de pequeño tamaño, pero de gran valor.

Es una uva que requiere de grandes cuidados, pero que devuelve el cariño creando un vino de gran calidad. Por eso su cultivo no es una profesión, sino un estilo de vida. Algo en lo que creer. Ligado a la tierra y a las tradiciones que nos han hecho como somos. Un estilo de vida que, quizá sin saberlo, ya había elegido el abuelo de nuestra fundadora, Miguel Fernández.

“En casa del abuelo se hacía vino para consumo propio y de amigos y vecinos de la familia. Si al abuelo el vino de alguna añada no le parecía de suficiente calidad, simplemente abría el fondón (tapón) y lo vertía al suelo sin miramientos. Por eso, nosotros no tenemos objetivos de marketing ni de ventas. Nosotros sólo queremos hacer un vino del que el abuelo estuviera orgulloso”.
Aranzazu Fernández Otero.


Y aquí estamos. Intentando hacer un vino a la altura del abuelo. Haciéndolo como él lo haría. Creyendo en la calidad fruto de lo natural más que en la cantidad producto de lo sintético. En la labor conjunta que preserva un estilo de vida basado en el amor a la tierra y a la tradición.

Porque de la misma manera que hacemos vino, el vino también nos hace a nosotros. Lo que hacemos define qué queremos ser.

No es casualidad que hayamos llamado a nuestro primer vino Pepa A Loba, en homenaje a esa bandolera gallega de personalidad indomable que aún hoy es recordada por su lucha por ser distinta y por su amor a la tierra. Es nuestra forma de seguir creyendo en el trabajo hecho a mano, en la libertad y en la independencia, en el orgullo de los humildes que se resisten a ser iguales a los demás.